
Frank Zappa con sus padres, 1971
"Propongo una literatura transexual, una literatura hermafrodita, una literatura transvestida, y finalmente una literatura de la transformación que vaya más allá de los géneros. Textos que sólo canten su sabiduría. En la que el cuerpo sea una extensión de la energía, que no seamos definidos por nuestras posiciones sexuales como hombres o mujeres en la cama o en la página. Una literatura en la que estas energías puedan coexistir y ser esenciales la una para la otra." Al contrario de Isis ella parece decirnos que no desea obtener la palabra secreta del dios sol para obtener poder, sólo para compartirla”.
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El cuadro Sodoma y Gomorra de Daniel Richter posee una serie de cualidades operísitcas. Entrelazando temas tanto de la cristiandad como de la historia alemana, Richter construye esta escena contemporánea dotándola de una atmósfera teatral: sus figuras parecen estar situadas en un escenario barroco, su vestuario extravagante y sus rostros que semejan máscaras le agregan un elemento de espectáculo surreal. La emoción ferviente del gran drama es transportada a un estilo frenético de pintar: batallas entre pinceladas duras con modos translúcidos y vertiginosos; tonalidades ácidas electrificadas contra un fondo de sombras. Heredero de las multitudes esperpénticas de Ensor, Richter le da a esta escena callejera un aire de celebración apocalíptica.